Despierta, abre los ojos y mírame. Qué
es lo que vez, un hombre o un monstruo,
híbrido entre bien y el mal, conflicto de horror entre cuerpo y alma.
Pues lo que ves, es lo que soy. Un rugido inconforme.
Solo soy los restos de otros seres.
Cobarde y débil para ser hombre. No tan bestia para vivir entre tinieblas. No
soy suficiente para morir en este lugar.
Oculto en un agujero. Soy grieta.
Margino mi identidad, la criatura que no ha encontrado la paz. Así poder vivir,
para imaginar, con mis manos y voz, crear algo diferente.
No conozco más que esta oscuridad, me
absorbe a la más profunda de las soledades.
Mientras me temen.
Este soy yo. Un ilusionista, pensador,
artista.
Demonio, engendro insensible y
rechazado.
Que llora y está solo.
Pero si todo el sufrimiento de llanto
ha logrado crear.
Si mi confinamiento solitario, ha
conseguido tu mirada, ya me siento abrazado.
Si esta condena de odio y pasión ha
estimulado la imaginación, para retratar con mi cuerpo los planos de tu figura.
Si el sueño silencioso ha dejado por
huella, el boceto de tu rostro para que mi boca la remarque.
Si en realidad, todo esto ha servido
para que tu belleza llegara ante mis ojos.
Ha valido la pena.

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