Olvidadas yacen las voces verdaderas
el recuerdo parece fermentar el viento
que trae olor a memorias de antaño,
viejas estaciones y épocas doradas,
mientras las mentes vagan perdidas
y los cadáveres acechan los ojos.
El silencio inmortal aguarda las ideas
dejando en soledad errante los pasajes
de mis augurios y pobres anhelos,
en
calles desoladas por el deseo,
los llantos de cuerpos lacerados,
juegan,
con el canto del viento al acariciar
copas de árboles invernales.
Y en sus ramas anoréxicas
se posan las esperanzas del recuerdo,
los sueños,
sin que nadie ni nada las llore
cabecean en la horca
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