martes, 6 de noviembre de 2012

Noches (proceso)

Primera noche

Esta noche fría no basta para dormir
lágrimas borrachas corren hasta perderse lejos
junto al dolor que se vuelve débil
y deja como amargura en mi boca
ese llanto que no necesita más motivos
para gritar.

Acordes de manos ancianas aúllan
con melodías que adormecen los oídos
tonadas que convierten al hombre
en la tristeza prematura del inocente.

Desde ahora me entrego a la soledad
ensoberbecida
transidos estás los sueños
ya no es suficiente sobrevivir
y entre el muro evaporado
hay humo grueso que devora mis pulmones
el interior de a poco se ahoga.

Como un pedazo de carne en cámara fría
aislado entre metal oxidado con mi sangre
y la enfermedad que mata al aire
la balada que escupe estas muñecas abiertas
guía al recuerdo a la fosa.
 


Segunda noche

Escuchaba a la soledad acercarse sigilosamente
por los pasillos.
Perdido entre ilusiones y papeles manchados
yacía tendido en las sedas
extenuado de toda lucha
ciegamente me abrazaba la soledad.

Mi cabeza se abría y mi mente se desplomaba
oscurecen las blancas paredes
se vuelven sombra,
ya no sé si hay pared ahí.
Mi cerebro lo revolvía un cucharón de sopa
y el valor solo era una palabra sin gusto…

Al menos así lo sentía.

Cabizbajo con la mirada empedernida
el daño y la angustia en mi pecho desnudo.
El aire se hace frío y una brisa se colaba
por la ventana.
El viento bailaba con las ramas
rígidas como dedos enfermos,
las que azotaban techos y paredes de barro
llamando, provocando las lágrimas
del cielo negro.

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