jueves, 4 de octubre de 2012

Algo ocultan (en proceso)


I

Olvidadas yacen las voces verdaderas
el recuerdo parece fermentar el viento
que trae olor a memorias de antaño,
mientras las mentes vagan perdidas
y los cadáveres acechan los ojos.

El silencio inmortal aguarda las ideas
dejando en soledad los pasajes
de augurios y pobres anhelos,
en  calles desoladas por el deseo,
los llantos de cuerpos lacerados,
juegan,
con el canto del viento al acariciar
las copas de árboles invernales.
Y en sus ramas anoréxicas
se posan las esperanzas del recuerdo,
los sueños,
sin que nada ni nadie las llore
cabecean la horca.

Desconcierta el sentir amargo y este llanto tan seco
como la ciudad abandonada, asfixiada
reprimida por el ideal de los secretos.
El susurro se oye bramar entre
el espejismo vivo de esta niebla que opaca la silueta.
Y el aire se torna cálido
las lágrimas se vuelven polvo
y saluda al sudor.
Son pasos confundidos
por calles deliran los destinos terminales
de la vida de sombras desvanecidas
por el olvido y falsas ilusiones.

Los caminos se trisan y se rompen
los muros de esta capital ficticia
muestran esquinas gastadas
hacen guía a las huellas de un
velorio vacío.


Un funeral de estaciones marginadas
no sé si el sol llora o la lluvia
escupe fuego a los pecados.

Descontento vagabundo en la inanimada realidad
Oigo los ecos, el grito vacío entre
las paredes gastadas.

No estoy acompañado
Frágiles respiros se esconden,
acechan.
Estas sombras,
algo traman.

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